Libro Dos · Capítulo 24
La conjura de Gankor
Capítulo Vigésimo Cuarto de Timi El Viajero en En Busca del Planeta X.
Bienvenidos a Gankor.
Este es el fin del mundo.
Este es el comienzo del horizonte.
Este es el lugar donde las bandadas de gaviotas no quieren planear y dan la vuelta atrás en su vuelo infinito.
Aquí debíamos venir.
Y aquí estamos.
Kovaloswky extendió el telescopio de la nave para barrer el horizonte, sacando una ráfaga de instantáneas del fondo de energía oscura. Se había dado un salto a todo lo alto, a lo más alto, desde su posición en las antípodas medias de Laniakea, dentro del Supercúmulo de Shapley, hacia una región periférica septentrional asociada a filamentos cercanos a Abell 3559 y a la estrella Zephyrion, ShaSS J1318-2843-P, denominación provisional de la IAU.
La misión era muy concreta: otear profundamente el horizonte cósmico para ver, desde aquella dirección, el universo desconocido e inobservable desde Laniakea.
Íbamos a ver el universo no observable desde Laniakea ni desde el Muro de Hércules, pero sí observable desde la periferia septentrional de Shapley.
Realmente, era algo más que un asunto meramente técnico.
Para obtener aquella instantánea del universo no observable desde allí, solo se retrasaba treinta días el regreso a la Tierra. El valor científico de la observación lo merecía. Qué duda podía caber sobre ello. Y además así lo aseguraba el Comité Científico de la nave.
Pero hubo personas que discrepaban.
Algunas creían más prudente seguir el itinerario trazado inicialmente.
Al final, la Asamblea votó por mayoría simple hacer aquel desvío de la ruta inicial, caracterizándolo como un esfuerzo colectivo donado a la epopeya de la exploración del universo no observable, por el bien de la ciencia.
Gankor.
Este es el lugar que os da la bienvenida.
Esta es la atalaya del universo.
Informe al Consejo Científico Hispano Internacional
Rama del CCM
Respecto al plan de operaciones de sondeo profundo cosmológico previstas en Gankor
Este pasado día 17 de septiembre de 2042 he propuesto a la Asamblea de la nave SarTrek la realización de un ambicioso plan de sondeo cosmológico desde la periferia media del Supercúmulo de Shapley, adonde nuestra nave arribó tras cruzar el Supervacío de Boötes.
Visto que se daba la oportunidad histórica de explorar cosmológicamente el universo observable desde este supercúmulo, tras el cual podrían hallarse claves para encontrar megaatractores gravitatorios, hitos cosmológicos inesperados, ampliaciones de la cosmovisión y de la mapometría disponible por la Unión Astronómica Internacional, decidí atreverme a proponer a la Asamblea de la nave el desvío temporal de la ruta de regreso a Laniakea.
Mi propuesta causó una agria polémica con un sector de la tripulación y del pasaje galactonauta, puesto que algunas personas preferían priorizar el raudo regreso a la Tierra. Pero a otro amplio sector la propuesta le interesó sobremanera.
Los resultados de la votación, hecha a mano alzada, fueron los siguientes:
Votos a favor:
- Norberto Kovaloswky
- Jazmine Leturia Hubeisbag
- Lord Bader
- Gabi Glio
- Paulo Gomes
- WeiZang
- Gorat Moreau
- Iván Svento
- Jul Morongo
- Ruy Moreau
- Weindin López
Votos en contra:
- Doctor Moreau
- Estebaldo Moulia
- Bimae Forgos
- Elro Filana
- Yolon Pirt
- Pollito
- Luigi Denoguera
- Timi Guimaraens
- Manku Moreau
- Jaime Winckley
- Alexander Marstok
Abestenciones
- Julio Ramírez
Debido al resultado de empate, siguiendo el reglamento legal de la nave, y dado que la persona abstencionaria declinó renunciar a la abstención, correspondía como obligación legal al capitán, Timi Guimaraens, deshacer el empate con su voto de calidad. Después de dos horas de deliberaciones y reflexiones, el capitán decidió cambiar el sentido de su voto original para permitir la realización de nuestro trabajo cosmológico.
Para este esfuerzo científico disponemos del equipo instrumental necesario, como el Oteador del Horizonte Cósmico, OHC, y otros dispositivos que más abajo listaré. Este conjunto se formó con parte del equipo instrumental que se logró rescatar de los restos de la expedición Vermitrón 1 al Planeta X, tras la destrucción del campamento base por los arácnidos, y con el equipo propio de la SarTrek, más ligero.
El conjunto instrumental queda compuesto por:
- Telescopio de membrana bifásica de 20 metros, con coronógrafo.
- Espectrógrafo multimaterial “Cielo Denso”, montado en mástil de ocho metros.
- Enjambre de radio de 400 femtosatélites.
- Interferómetro GW de 25 metros.
Nuestro objetivo, una vez formado el grupo de apoyo, es:
—Realizar un mapa de megaatractores y oscilaciones de energía oscura.
—Realizar un segundo mapa de detección o exclusión de accidentes macroscópicos.
—Tomar medida del fondo GW primordial.
—Realizar una búsqueda automática de discontinuidades, repeticiones o bordes en cuatro ventanas independientes.
Fin de informe.
A 17 de septiembre de 2042, correspondencia con Tierra, 17h 04m 32s.
En el planeta Ventara, estrella Auralis, ShaSS J1319-3328-P, denominación provisional de la IAU, en el cúmulo de Abell 3554, lado opuesto a Laniakea en el Supercúmulo de Shapley.
Ficha 150.
Firmado: Jazmine Leturia Hubeisbag.
Los galactonautas llevaban ya el equivalente a diez días terrestres en Gankor.
Habían montado una gran mesa-templo-observatorio en una colina situada en una meseta desértica, con una buena ubicación para contemplar el panorama cosmológico en el hemisferio sur del planeta. Allí, los delicados instrumentos astronómicos de la nave, de notable calidad, se alineaban para barrer con sus sondajes los misteriosos cielos estrellados de Gankor.
En Gankor, el suelo de pizarra negra de la colina de observación era resbaladizo. Pero, empleando arena de un arroyo cercano, pudieron estabilizar una vía de acceso segura.
La colina, con los astrónomos y tripulantes rulando afanosos hacia todas partes entre instrumentos y artilugios, y la gran mesa de trabajo extendida en lo alto, se veía desde abajo como un templo observatorio tendido hacia el horizonte cósmico.
Estebaldo medía concentrado la distancia que lo separaba de la gran mesa-templo-observatorio, procurando calcular si alguna palabra que dijera a Winckley podría ser escuchada allá arriba.
Ante él, Winckley fotografiaba los granjiales que se elevaban y caían verticales en el arroyo, ajenos a su cámara y a los extragankorianos que los observaban.
—Esta demora no es buena para la SarTrek —dijo Estebaldo.
—Por eso voté en contra, estimado Estebaldo. Dos meses de retraso pueden ocasionar enormes pérdidas a la empresa, e incluso la pérdida del proyecto de civilización de Cilindros O’Neill en el Sistema Solar —respondió Winckley, con cierta resignación y acentos de rechazo.
—El voto que dio el vuelco en la Asamblea fue el de Timi.
—Sí.
—Timi nos engañó a los tripulantes. En la taberna de Bermejo no nos dijo nada de compromisos de misión distintos al rescate de Paladia en el Planeta X. Y ahora, para reconciliarse con el Consejo Científico, nos trae a este rincón perdido para tomar mediciones que a nosotros no nos reportarán ninguna ventaja. De hecho, lo mal que lo pasamos en la estancia en Elysara, con todas esos garvones y mosquetones voladores acosándonos día y noche durante quince días, puede ser solo el principio de lo que nos espera por haber variado de ruta con tanta frivolidad.
Winckley se puso a la expectativa de la interesante conversación que veía venir.
—Ni Timi ni la Asamblea ni el Consejo Científico tienen la potestad de trazar itinerarios de regreso distintos al objetivo de volver cuanto antes a nuestros hogares, Estebaldo. Eso está claro.
—La nave es tuya, Winckley. ¿Qué podríamos hacer para evitar nuevos Gankores?
—No lo sé, Estebaldo. ¿Tú qué propones? ¿Has pensado algo?
—Timi no debería ser capitán de la SarTrek después del espectáculo que dio al regresar de Caelistia 1. Yo ya lo veo como un tripulante más.
—Sí, pero cuenta con el apoyo de la mayoría.
—Eso podría tener una solución, Winckley.
Los granjiales se arremolinaron alrededor de una esfera coriácea que quedó atrapada entre dos piedras gankorianas, mientras Winckley los fotografiaba en silencio, sin responder a la sugerencia de Estebaldo.
Era tarde.
Solo quedaban doce días de estancia en aquella meseta ubicada sobre el gran cañón de Gankor, de donde había subido la esfera coriácea a comer granjiales.
Finalmente Winckley respondió:
—Eso digo yo.
—Qué fácil es cambiar de opinión cuando a uno no le importa lo que les ocurra a los demás.
Soltó Estebaldo aquella frase mientras pasaba ante Elro Filana, aunque la puya iba dirigida también hacia quienes estaban volcados en organizar una abstrusa pila de cajas con sensible material tecnológico, preparando las calibraciones frente a la gran mesa-templo-observatorio establecida en Gankor.
Así llevaba Estebaldo sembrando malestar en la tripulación casi desde el aterrizaje.
Después de lanzar aquella puyita contra Timi, bajó a la nave, donde orientó su tarde propagandística hacia la cocina, reino de Weindin.
¿Planificaba Estebaldo aquella urdimbre de quejas, a veces ponzoñosas, contra Timi?
Ciertamente, Estebaldo no perdía un momento en preparar su plan, aunque también le salía de forma bastante espontánea ir atando nudos de puyas que rayaban la calumnia. No era simplemente un malmeter cualquiera, sino el impulsor de una verdadera campaña de infundios y acusaciones, acérrima en los hechos, bien urdida, pero todavía no declarada.
Cuando entró en la cocina de la nave, Weindin preparaba el catering para la cena de la tripulación y el pasaje bajo aquel sol azul tan extraño.
Estaba terminando los postres.
Una docena de bollos de crema y nata triunfaban en la mesa, y Weindin, “Ratita”, con la manga pastelera, bordaba el decorado final de nata y chocolate. Así pasaba tranquilamente la tarde.
Weindin estaba contenta, haciendo cálculos sobre las inversiones que haría cuando la SarTrek regresara a la Tierra.
No contemplaba la posibilidad de morir bajo el fuego mortal de un cometa ni barrida por un hazard de rayos X. Solo se veía con el dinero en la mano, fruto de un año entero de trabajo astronáutico extraestelar, más dos meses de paga adicional, con el cual se compraría una casa en la Isla Brouk o en algún otro lugar parecido.
Pero no cualquier vivienda.
De eso se trataba: de imaginar cómo debía ser exactamente su bien ganada vivienda de exgalactonauta retirada. Con ese sueño no tenía problemas en hacer un perfosalto, tres perfosaltos, cuatro paradas más. Al contrario: si se retrasaban, la cláusula de retribución por demora de regreso incluida en el contrato la ayudaría mucho en sus planes estratégicos.
Ya ante Weindin, Estebaldo entró y, nada más hilar ella la nata en forma de estrella sobre el último bollo de la bandeja, barrió con el dedo una generosa porción de la pirámide de nata y se la comió de un bocado, relamiéndose feliz.
—¡Qué buena está! ¡Qué bien cocinas, Weindin!
Inmediatamente inició una pequeña charla con ella. Weindin, contenta, le ofreció un poco más de nata, rociándola directamente en su dedo con la manga pastelera.
Después de zamparse otras dos porciones, Estebaldo, con aire soñador, reflexionó:
—Weindin, la nata no nos salvará de los peligros que nos acechan. Sobre todo después de la mala decisión del capitán. No sé si llegaremos a volver a ver la Tierra.
Inmediatamente saludó, cortó la conversación con un “voy a echar una siesta” y desapareció en el pasillo, dejando a Weindin planchada con aquel cortante golpe de pesimismo.
Y así pasaban los días de Estebaldo, enfocados hacia la Asamblea del día del perfosalto de salida de Gankor.
Esta vez, ¿hacia dónde?
Pequeñas plumas voladoras se arremolinaban en las rocas vítreas de las laderas de la colina del templo observatorio. Parecían observar el drama que se estaba desarrollando en Gankor, entre las idas y venidas de Estebaldo, de la nave al templo observatorio, y el trajín de los tripulantes cosechando conocimiento cosmológico puro de las entrañas del universo aún no observado por el hombre.
Finalmente llegó el día de la Asamblea.
Llegaron cansados, pues antes habían hecho el intenso esfuerzo de levantar la infraestructura de su misión astronómica. Aquella operación, aunque en teoría era rápida, se prolongó en el tiempo, porque debía hacerse con el mayor esmero. Los instrumentos eran de enorme precisión, y recogerlos bien era clave para poder utilizarlos más adelante sin daño.
Decidieron hacer una noche más en Gankor antes de celebrar la Asamblea por la mañana, y luego realizar el siguiente perfosalto intergaláctico hacia…
¿Esta vez hacia qué destino?
¿Qué estrella?
¿Qué planeta o planetoide perdido en la masa de materia concentrada en Shapley?
—El siguiente planeta de retirada desde el septentrión del lado opuesto a Laniakea, dentro del Supercúmulo de Shapley, será un perfosalto de unos veinte megapársecs —comenzó Gomes, con voz tranquila y aburrida—. Será, de nuevo, Elysara.
La decepción por el anuncio de vuelta a Elysara fue patente: abucheos, quejas y resoplidos se mezclaron en la sala.
—No vamos a asumir riesgos innecesarios —continuó Gomes—. Conocemos las incomodidades de Elysara, pero también sabemos que Ventara es zona segura. No vamos a explorar por explorar. Este es el itinerario de regreso. Ahora bien, si queréis avanzar por el Supervacío de Boötes…
Nadie se acogió al plan alternativo de volver al Supervacío del Boyero.
Gomes prosiguió explicando los progresos realizados tras cosechar masas de datos del orden de cientos de millones de petabytes con el panorama del universo allí observado. Aún no había evaluación de primer análisis; esta se informaría en Elysara.
Durante toda la presentación, Estebaldo estuvo impaciente, esperando el turno de quejas, ruegos y propuestas, como en cualquier Asamblea normal de la SarTrek.
Nada más abrirse el turno de participación, Estebaldo levantó la mano con cierta parsimonia y dijo:
—Creo que nuestra nave no puede seguir como hasta ahora. No puede mantener la misma organización con la que hemos venido aquí. Se nos está hablando de un éxito en la recogida de datos, pero esto va a costar dos meses de retraso en el regreso a la Tierra y nos ha hecho afrontar grandes riesgos en dos puntos del itinerario. Hasta ahora los hemos superado, sí, pero bien pudimos habérnoslos ahorrado.
—¿Qué quieres decir con todo eso? —preguntó desde su silla uno de los chavales del doctor Moreau.
—Lo que quiero decir es que no vamos bien después de lo visto en el repliegue desde Speculum Caelistia 1 y tras la gravedad de la situación por la demora en el regreso a la Tierra, dada a petición del Consejo Científico. Esa petición no se debía haber planteado. Más adelante, desde la Tierra, se podría haber lanzado una operación específica para ello, reparando el Vermitrón aunque demorara dos años, sin exigirnos a nosotros, tripulantes y pasaje de la SarTrek, todavía más de lo que ya hemos dado. Pero es que además esto no estaba en el contrato.
Estebaldo respiró.
—Y si os digo la verdad, lo que más me duele es el cambio de opinión oportunista del capitán Timi ante el empate de la votación en Ventara. El capitán actuó mal, muy mal, y creo que ya va siendo hora de que pensemos si este es el capitán que se merece la SarTrek y el que necesitamos los galactonautas en nuestro regreso tan difícil a Laniakea.
Un silencio espeso, denso, se esparció por la sala tras aquellas consideraciones.
Parecía oírse pensar a todos y a cada uno, inmersos en un silencio activo que duró quizá un minuto y medio. Pero de pronto estallaron ramilletes de voces al unísono, unas a favor y otras en contra de lo propuesto por Estebaldo.
—¡Votemos! ¡Tenemos que votar sobre quién ha de ser el capitán!
Ahí estalló atronadora en la sala de Asambleas la voz de Kovaloswky.
—El capitán lo fija el Comité Científico según las leyes de la Isla Brouk, basadas en las del Consejo Mundial. Por lo tanto, lo fijamos nosotros. Votar para destituir al capitán es un asunto muy serio y requeriría una investigación sobre lo que está diciendo Estebaldo.
Otra vez hubo un coro de exclamaciones a favor y en contra, hundiendo los nervios entre los asambleístas.
—¿Y qué podemos hacer con este capitán? ¿Destituirle? —prosiguió Kovaloswky—. Es el mejor capitán de todos. No hay nadie que lo supere en la nave en creatividad, inteligencia y capacidad para estabilizar y reequilibrar los momentos más graves de tensión. Sus templados nervios han ayudado a que pudiéramos venir aquí y ayudarán a que regresemos a nuestro hogar, al Sistema Solar. No se le tiene que tener en cuenta lo ocurrido en Speculum Caelistia 1 cuando perdió a sus dos mejores amigos. Ese proceso tenemos que comprenderlo.
—No, sí. Si tenemos que tenerlo todo en cuenta —respondió Bimae a Kovaloswky—. Nos jugamos el pellejo.
Bimae mostraba así la opinión y el argumento clave de la corriente contraria a la demora del regreso.
—Yo tengo una solución —exclamó Estebaldo—. Podemos poner de capitán a Jaime Winckley, que es el propietario, a la postre, de la nave, y un hombre que ha demostrado grandes alturas de miras, en lugar de andarnos peleando por una jefatura que hace aguas.
En realidad, nadie en la nave sabía que Estebaldo era primo de Winckley.
Winckley miró hacia varios lados, haciendo como que no se daba cuenta de haber sido aludido tan directamente y de forma tan elogiosa en medio de una situación tan enfrentada.
—¿Y usted qué dice, Winckley? ¿Qué le parece la situación? —preguntó Denoguera.
Complacido, Winckley se adelantó hacia el centro de la sala y comenzó un breve discurso que llevaba días preparando.
—Gracias a todos por tenerme en cuenta. Es un placer poder ayudar. Entiendo que deberíamos hacer una votación, por transparencia y siempre de la forma más democrática posible, dentro de las leyes de la navegación extraterrestre, sobre quién se quiere colectivamente que sea el capitán. Por supuesto, no incluyéndome únicamente a mí, sino también a otras personas que quieran postularse a esa candidatura, que es un honor.
Hizo una pausa calculada.
—Pero ¿cómo podemos hacerlo? Es muy fácil. Cada uno argumentará por qué quiere ser capitán y luego la tripulación y el pasaje votarán las candidaturas propuestas. El Consejo Científico tendrá que respetar las decisiones de la Asamblea, puesto que, aunque es cierto lo que se ha dicho sobre la legalidad, también existe la legitimidad. Eludir esta votación no sería realmente una decisión de la Asamblea, ni de la tripulación, ni del pasaje, lo que, después de estos conflictos y los malestares en Elysara y aquí en Gankor, podría generar serios problemas de dirección. Es evidente que hay que curar las heridas y rehacer la armonía del día a día de los habitantes de la SarTrek para el resto del viaje de regreso que tenemos por delante, en torno a cinco meses todavía. Lo sensato es hacer una votación respecto a si es pertinente o no hacer otra votación para la elección del capitán de la nave, desde aquí hasta el regreso a la Isla Brouk.
Dicho esto, varios torbellinos de meditación formaron remolinos en la sala hasta disiparse en lo que parecía un ambiente de aceptación.
—Votemos a mano alzada sobre esta solución que propone Winckley —dijo alguien—. Quienes estén a favor de votar para elegir capitán, que levanten la mano.
Catorce manos se alzaron.
—Queda aprobada por mayoría de la Asamblea de la SarTrek la votación para la elección de capitán.
Timi, que había escuchado toda la discusión algo cabizbajo, medio ensimismado, se dirigió al centro de la sala de Asambleas de la SarTrek y comenzó su alocución.
—Bueno. Visto que la Asamblea quiere pronunciarse sobre el posible relevo de mi persona como capitán, quiero decir que pongo mi candidatura al servicio de los galactonautas.
Miró a todos.
—Lo primero que tengo que aclarar es la pregunta que muchos os hacéis: ¿por qué cambié la orientación de mi primer voto, contrario a demorar el regreso al Sistema Solar, cuando tuve que desempatar en Ventara?
Timi respiró hondo.
—Es muy sencillo de entender. Yo, con anterioridad, había votado pensando más en mí mismo y en mi dolor por la pérdida de mis dos mejores amigos, Heriberto y Paladia, en Speculum Caelistia 1. Fue un voto de recogimiento, poco profundizado. No voté como capitán de la SarTrek, sino como Timi Guimaraens.
La sala guardó silencio.
—Pero cuando tuve que romper el empate, mi estado mental cambió. Me encontré interpelado a votar como capitán y no solo como Timi Guimaraens. Tuve entonces una tormenta de ideas que me produjo una multitud de nuevas perspectivas que no había analizado ni considerado en la primera votación. Si yo votaba en contra, quizá jamás la humanidad vería el panorama del universo desde el lado opuesto del Supercúmulo de Shapley. Se trataba de demorar el viaje de regreso de veinticuatro personas o hacer esperar, cuando menos tres años, a los diez mil millones de humanos del Sistema Solar para acceder a ese conocimiento que podíamos obtener, y que hemos obtenido ya. Esto tiene un valor.
Timi prosiguió:
—Si votaba a favor de regresar sin demora, esa posibilidad se habría perdido. El riesgo de pérdida de posibilidad, o de tiempo cognitivo, lo consideré muy seriamente. Sabía que muchos compañeros querían volver cuanto antes, y que el camino que tenemos por delante parece largo y laberíntico. No sabemos qué podríamos ver ni qué se nos puede enfrentar en los doscientos millones de pársecs de viaje de regreso que nos quedarían por delante, una vez desandados los cuarenta millones de pársecs hacia Gankor. Tenía que elegir cuál era la esencia de nuestro nosotros y qué mensaje llevaríamos al volver a la Tierra, si es que lográbamos el regreso.
Timi alzó levemente la voz, sin perder la calma.
—El incremento del riesgo no lo consideré tan grave como para abandonar, por prudencia, un proyecto que se había convertido finalmente en propio de la expedición misma. No era ya solo la misión primera de explorar el Planeta X y rescatar a Paladia, sino también la de otear el megagran atractor y alumbrar con nuestras miradas el abismo abierto sobre Gankor. El viaje podía pasar a ser muy productivo, superproductivo incluso, en bienes científicos y de conocimiento. Y así, dando vueltas a estas ideas, tuve que decidir sobre la esencia del hombre universal aquí, en Shapley, con la nave posada en el suelo rocoso de Ventara, y sobre el sentido de la SarTrek: orientarnos hacia Gankor, pero también orientarnos hacia la Tierra.
Volvió a mirar a sus compañeros.
—Tendríamos, me dije, la oportunidad de volver con algo valioso en las manos, y no solo con el dolor de la pérdida de nuestros compañeros y de las heridas todavía sin cicatrizar de estas aventuras intergalácticas. Comprendía, no obstante, la entendible premura de regreso de quienes firmaron un contrato para estar aquí, incluyéndome a mí. Así ponderé el valor de una u otra decisión sin lograr una voluntad plena hacia ningún lado durante horas de deliberación interior, con todo tipo de reflexiones, vueltas y revueltas y pasos perdidos, hasta que, puestas ambas ramas de pensamiento en la balanza, al final decidí que lo correcto era venir a Gankor.
Timi bajó un poco la voz.
—En todo caso, sabiendo que quizá no sea el mejor capitán posible, pero quizá sí el más dispuesto a intentar serlo, me postulo ahora ante vosotros como candidato a capitán de la SarTrek desde aquí hasta nuestro regreso a la Isla Brouk.
La Asamblea lo había escuchado palabra a palabra, en un silencio concentrado.
Después se abrió el turno de presentación de candidaturas. Solo Jaime Winckley ofreció la suya.
—Entiendo el voto de Timi —comenzó Winckley—. De hecho, yo mismo voté en contra de hacer esta expedición, y ahora creo que quizá fue pertinente venir a Gankor. Pero tengo que recordar que Timi no tiene suficiente madurez para dirigir una expedición tan compleja como el regreso de la SarTrek a la Tierra. Si hasta ahora pudo hacerlo fue porque siempre tuvo el apoyo de Heriberto, un dirigente muy sólido que lo sostenía. Pero ahora no está Heriberto.
Winckley paseó la mirada por la sala.
—Entonces, pienso que ha sido correcta la propuesta de Estebaldo y que se ha hecho necesario, realmente, un cambio en la capitanía de la nave, agradeciendo los servicios que Timi ha prestado en sus capacidades reales, pero reconociendo que, sin Heriberto, es errático y a veces hace dudar de la conveniencia de ostentar un cargo tan importante como el de capitán, siendo tan grave la situación y necesitando consolidar una jefatura más seria y comprometida.
Hizo otra pausa, como quien deja caer una idea luminosa.
—Permitidme que hoy ponga aquí mis logros como gran empresario y magnate de las industrias Winckley Limited junto a mi candidatura a capitán, con mi compromiso firme de dirigir esta operación de regreso con la mejor de las intenciones. Volveremos. Volveremos con los datos recabados. Ayudaremos a Timi a formarse como un gran capitán para el futuro y miraremos hacia adelante, hacia los grandes horizontes y proyectos que nos esperan.
Todo el mundo escuchó a Winckley con cierto asombro.
El que hacía unos meses estaba a punto de ser linchado por todos aparecía ahora como salvador de la humanidad y de la nave, quedando bien con todos de nuevo.
En un ambiente sordo, asombrado, semiconfuso, se hizo la votación.
Resultó ganadora la candidatura de Timi con un margen de siete votos.
Sin embargo, Timi no tuvo sensación de victoria, sino de continuidad.
Poco a poco, todos se retiraron en silencio, volviendo discretamente a sus tareas operativas. Después de aquel pequeño, o gran, drama universal, tomaron posiciones para la maniobra de perfosalto.
La colina sobre la meseta del hemisferio sur de Gankor, donde hasta hacía unas horas estuvo montada la gran mesa del templo observatorio del abismo universal, en la dirección de Shapley hacia el trasfondo cósmico del lado opuesto del supercúmulo, aparecía vacía.
Quedaban, no obstante, rastros.
Pequeñas huellas.
Una lámina de arena dispersa sobre las rocas vítreas.
Y abajo, una charca donde nubes de granjiales se solazaban esperando el final del tiempo, trascendentes sin saberlo, y sin saberlo también siempre ante el abismo cósmico.
Informe al Consejo Científico Internacional Hispano
Rama del CCM
Este 27 de noviembre de 2042, en Gankor, fijamos la hoja de ruta para el regreso al Sistema Solar, que quedó configurada así:
- Periferia septentrional de Shapley → periferia norte-central de Shapley, cerca de Abell 3554. Distancia estimada: 15-20 Mpc. Parada mínima: 15 días terrestres. Ruta periférica inicial para calibración y bajo riesgo psicológico al mantener proximidad a estructuras galácticas mínimas.
- Periferia norte-central de Shapley → periferia sur-occidental de Shapley, cerca de AS0726. Distancia estimada: 20-25 Mpc. Parada mínima: 15 días terrestres. Salto periférico que evita el núcleo central y permite preparación previa para monitoreo de radiación.
- Periferia sur-occidental de Shapley → vacío intercúmulo intermedio entre Shapley y Laniakea. Distancia estimada: 70-80 Mpc. Parada mínima: 15 días terrestres. Perfosalto extra para minimizar exposición en Shapley; única parada en vacío, con protocolos psicológicos reforzados.
- Vacío intercúmulo → periferia externa de Laniakea. Distancia estimada: 80-100 Mpc. Parada mínima: 15 días terrestres. Transición segura, con monitoreo de expansión cosmológica para detectar anomalías.
- Periferia externa de Laniakea → periferia central de Laniakea, evitando el núcleo del Gran Atractor. Distancia estimada: 40-50 Mpc. Parada mínima: 15 días terrestres. Ruta periférica en Laniakea, con búsqueda intensiva de subregiones despejadas.
- Periferia central de Laniakea → Vía Láctea, periferia de Laniakea. Distancia estimada: 50-60 Mpc. Llegada final. Salto culminante, sin parada extendida requerida.
La operación de observación astronómica del universo no observado, con el Observatorio Temporal de Gankor, ha sido un éxito.
Despliegue y calibración inicial: días 1-3.
Observación principal: días 4-12.
Análisis preliminar y repliegue: días 13-15.
Los resultados se cuantifican en términos de datos recolectados, descubrimientos clave y limitaciones, con un éxito relativo estimado en un 65-70 % de los objetivos propuestos: detección de megaatractores y topología del universo, pero con cobertura parcial del horizonte observable.
- Resultados por tipo instrumental
—Telescopio de Membrana Fásica Desplegable, de 20 metros de diámetro efectivo. Identificó un posible megaatractor candidato a 2 Gpc de distancia, con velocidades peculiares superiores a 800 km/s, aunque la turbulencia atmosférica local en Gankor limitó la resolución submilisegundo de arco en un 30 % de las observaciones.
—Espectrógrafo Hiperespectral de Metamateriales Reconfigurables. Confirmó anomalías en un 50 % de los campos observados, aunque el tiempo limitado impidió un mapeo completo del cielo, dejando un 40 % de datos ambiguos debido a ruido instrumental.
—Enjambre Interferométrico de Radio, compuesto por 400 femtosatélites. Este sistema distribuido, con línea base de 5.000 km, protagonizó la tomografía de hidrógeno neutro, 21 cm. Recopiló datos sobre vacíos y filamentos a escalas de 1-3 Gpc, identificando dos accidentes macroscópicos: un vacío inusualmente elongado y una pared galáctica desconocida. Mapeó el 60 % del volumen reionizado previsto, revelando hitos cosmológicos como un flujo peculiar hacia un megaatractor hipotético. La formación del enjambre se retrasó por vientos solares locales, reduciendo la cobertura efectiva en un 25 %. También detectó una estructura cúbica de materia a escala de megapársec en el horizonte cósmico profundo. Esta notable anomalía topológica está en discusión entre nosotros, sin que podamos determinar todavía si su origen es natural o constructivo.
—Detector Compacto de Ondas Gravitacionales, de 25 metros de brazo. Proporcionó evidencia indirecta de bordes cosmológicos, aunque el criogenizado se vio afectado por vibraciones planetarias en Gankor, resultando en solo un 50 % de datos utilizables.
La misión recolectó aproximadamente 15 PB de datos crudos, confirmando la existencia de al menos un megaatractor desconocido que influye en flujos a gran escala y proporcionando evidencia preliminar de una frontera cosmológica no trivial.
Hemos obtenido enormes masas de valiosa información cósmica. Aunque no disponemos de medios superiores para entender mucha de la información, creemos que hay un megagran atractor ante el septentrión de Shapley, así como extraños filamentos hiperextendidos de nubes de galaxias que no sabemos interpretar.
En el planeta Elysara, estrella Chromara, ShaSS J1324-3139-P, denominación provisional de la IAU, en el cúmulo filamentoso de Abell 3556, lado opuesto a Laniakea en el Supercúmulo de Shapley.
Ficha 152.
Firmado: Jazmine Leturia Hubeisbag.
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